CAPÍTULO 115
El Libro de los Espiritus
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«Será la que haga más hombres de bien y menos hipócritas, es decir, que practiquen la ley de amor y de
caridad en su mayor pureza y en su más alta aplicación. En esto conoceréis que una doctrina es buena; porque toda la que produjese la consecuencia de sembrar la desunión y establecer una demarcación entre los hijos de Dios, no puede menos de ser falsa y perniciosa».
LIBRE ALBEDRÍO
843. ¿Tiene el hombre libre albedrío de sus actos? «Puesto que tiene libertad de pensar, tiene la de obrar. Sin libre albedrío, el hombre sería una máquina». 844. ¿Disfruta el hombre libre albedrío desde su nacimiento?
«Tiene libertad de obrar desde que tiene voluntad de hacer. En los primeros tiempos de la vida, la libertad es casi nula; se desarrolla y cambia de objeto con las facultades. Teniendo el niño pensamientos en relación con las necesidades de su edad, aplica su libre albedrío a las cosas que le son necesarias». 845. Las predisposiciones instintivas que trae el hombre, al nacer, ¿no son obstáculos al ejercicio de su libre albedrío?
«Las predisposiciones instintivas son las que tenía el espíritu antes de su encarnación. Según que sea más o menos adelantado, pueden solicitarle a actos reprensibles, en lo cual será secundado por los espíritus que simpatizan con aquellas disposiciones; pero no existe solicitación irresistible, cuando se tiene voluntad de resistir. Recordad que querer es poder». (361) 846. ¿No tiene influencia la organización en los actos de la vida, y si alguna tiene, no se ejerce a expensas del libre albedrío?
«El espíritu sufre ciertamente la influencia de la materia. que puede entorpecerle en sus manifestaciones. He aquí por qué, en los mundos menos materiales que la tierra, las facultades se desarrollan con más libertad;. pero el instrumento no da la facultad. Por lo demás, deben distinguirse aquí las facultades morales de las intelectuales. Si un hombre tiene el instinto del asesinato, seguramente es su propio espíritu quien lo posee y quien se lo da; pero no sus órganos. El que anonada su pensamiento para no ocuparse más que de la materia, se hace semejante al bruto y peor aún; porque no piensa prevenirse contra el mal, y en esto es en lo que falta, puesto que obra así voluntariamente». (Véanse el 367 y siguientes, Influencia del organismo.) 847. La aberración de las facultades, ¿quita al hombre el libre albedrío?
«Aquel cuya inteligencia está turbada por una causa cualquiera, no es dueño de su pensamiento, y por lo tanto carece de libertad. Esta aberración es a
menudo un castigo para el espíritu que, en otra existencia, puede haber sido vano y orgulloso, y hecho mal uso de sus facultades. Puede renacer en el cuerpo de un idiota, como el déspota en el de un esclavo y el mal rico en el de un pordiosero; pero el espíritu sufre con esta violencia, de la cual tiene perfecto conocimiento. Tal es la acción de la materia». (371 y siguiente) 848. La aberración de las facultades intelectuales a consecuencia de la embriaguez, ¿excusa los actos reprensibles?
«No; porque el ebrio se ha privado voluntariamente de su razón por satisfacer pasiones brutales. En vez de una sola, comete dos faltas».
849. ¿Cuál es la facultad dominante en el hombre salvaje, el instinto o el libre albedrío? «El instinto, lo cual no le priva de obrar con entera libertad respecto de ciertas cosas; pero, como el niño, aplica esa libertad a sus necesidades, y se desarrolla con la inteligencia. 'Por consiguiente, tú que eres más ilustrado que un salvaje, eres más responsable de lo que haces, que él». 850. La posición social, ¿no es a veces un obstáculo a la entera libertad de los actos? «La sociedad tiene sus exigencias sin duda. Dios es justo, y todo lo toma en cuenta; pero os hace responsables de vuestros escasos esfuerzos para vencer los obstáculos».
FATALIDAD
851. Existe fatalidad en los acontecimientos de la vida, según el sentido dado a aquella palabra, es decir, todos los sucesos están determinados anticipadamente, y si es así, ¿qué se hace el libre albedrío? «La fatalidad existe sólo en virtud de la elección que ha hecho el espíritu, al encarnarse, de sufrir tal o cual prueba. Eligiéndola, se constituye una especie de destino, consecuencia de la misma posición en que se encuentra colocado. Hablo de las pruebas físicas; porque en cuanto a las morales y a la tentación, conservando el espíritu su libre albedrío en el bien y en el mal, es siempre dueño de ceder o de resistir. Un espíritu bueno, viéndole flaquear, puede venir en su ayuda; pero no influir en él hasta el punto de dominar su voluntad. Un espíritu malo, esto es, inferior, enseñándole y exagerándole un peligro físico, puede conmoverle y espantarle; pero no dejará por ello de quedar libre de toda traba a la voluntad del espíritu encarnado». 852. Hay personas a quienes parece perseguir la fatalidad, independientemente de su manera de obrar, ¿no forma parte de su destino la desgracia? «Acaso son pruebas que deben sufrir y que han elegido; pero, os lo repito, vosotros achacáis al destino lo que a menudo no es más que una consecuencia de
vuestra propia falta. Cuando te aflijan males, procura que tu conciencia esté pura, y estarás medio consolado». Las ideas falsas o exactas que nos formamos de las cosas, nos hacen triunfar o sucumbir según nuestro carácter y posición social. Encontramos más sencillo y menos humillante nuestro amor propio