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El diablo cojueloLuis Vélez de Guevara

CAPÍTULO 16

PRÓLOGO A LOS MOSQUETEROS[40] DE LA COMEDIA DE MADRID. · continuación 13

«CAMILA. ...Ya el mundo dello se admira: que es, _si a furia me provoco_, espada en manos de loco lengua en la mujer con ira.»

Y _a risa_, porque lo que importaba era el _provoco_, para la consonancia con _loco, poco, toco_, etc. El mismo Lope, en el acto III de _Santiago el Verde_:

«CELIA. Yo, Teodora, haré muy poco en dejarte un hombre tal; pues _a risa me provoco_, de ver que siendo oficial tuviese intento tan loco.»]

[Nota 613: Estos dos versos, estampados como prosa en la edición original, tienen curiosa historia. Cuando, antes de terminar el siglo XVI, ciertos percances amorosos de que fueron consecuencia algunos desahogos satíricos dieron con Lope de Vega, desterrado de Madrid, en la hermosa ciudad del Turia, compuso, entre otros romances, uno que se encuentra en el _Romancero general_, fol. 153 de la edición de 1604, y que empieza así:

«Hortelano era Belardo de las huertas de Valencia _que los trabajos obligan a lo que el hombre no piensa_.»

Vulgarizóse la sentencia contenida en los dos versos últimamente copiados, y, corriendo el tiempo, al escribir en 1620 un largo romance para la conclusión de la justa poética celebrada con motivo de la beatificación de San Isidro, los parodió su mismo autor en la forma siguiente:

«En la glosa del soneto fué mayor la diferencia, porque el acabar en _fruto_, adonde tan pocos quedan, hizo buscar consonantes que, aun referidos, disuenan; _porque un consonante obliga a lo que el hombre no piensa_.»]

[Nota 614: _Servir con dos comedias en Orán_, como _con dos lanzas_, que era condena que solía imponerse a algunos nobles.]

[Nota 615: Hace adjetivo a _jabalí_, y lo es, en efecto, aunque por tal no lo tenga el _Diccionario_. En Andalucía rara vez dicen _jabalí_ a secas, sino _cochino jabalí_.]

[Nota 616: _Sobre qué caer poeta_, dicho a imitación de _no tener sobre qué caer_, o _caerse, muerto_, que equivale a haber llegado a la más extremada pobreza.]

[Nota 617: _Talla_, en la acepción de premio que se ofrece por la prisión de un criminal.]

[Nota 618: Hoy omitiríamos el _no_, diciendo: «Que ningún hijo de poeta ... pueda jurar...»; pero en otro tiempo solía decirse con ese _no_, que bien se echa de ver que en realidad no redunda, ordenando de otra manera las palabras: «Que _no_ pueda jurar ningún hijo de poeta....»]

[Nota 619: _Ninguno_, equivaliendo a _alguno_. «Los negativos de origen positivo--dice Bello, _Gramática,_ anotada por Cuervo (París, 1908)--se emplean a veces en su significado antiguo ... y aun sucede que por analogía se extiende el mismo uso a los que son negativos de suyo y lo han sido siempre: «Las más altas empresas que hombre _ninguno_ haya acabado en el mundo, esto es, _hombre alguno, nadie_.»]

[Nota 620: Nuestro mundo no puede tener más de dos _hemisferios,_ o miente la etimología del vocablo; pero Vélez cuenta por otro, del mundo ultraterreno, la región infernal.]

[Nota 621: _Alguacil de los veinte_.--«Frase--dice el señor Bonilla en su comento--con la cual alude Vélez al número de los alguaciles de Sevilla». No, no eran _veinte_ los alguaciles de aquella ciudad; sino que, además de otros muchos de diferentes clases y categorías (alguacil mayor, sus tenientes, alguacil de las entregas, alguacil de Triana, y alguaciles de los tribunales y juzgados), había unos alguaciles de a caballo, llamados _de los veinte_, porque éste, por tasa, era su número.]

[Nota 622: Juego de las acepciones del vocablo _corchete_.]

[Nota 623: En la edición príncipe, por errata, _pudieran_.]

[Nota 624: _Y la he de hacer de Evangelio_. Juega de la palabra _orden_, dando a entender que siendo _orden_ (mandato) de Madrid, la ha de convertir en _orden_ (grado sacerdotal) de Evangelio, es decir, la ha de hacer tan verdadera (por lo bien cumplida) como el Evangelio.]

[Nota 625: _No_, antepuesto a un subjuntivo, suele equivaler a _no sea que. Quijote_, I, 34: «Acaba, corre, aguija, camina, _no se esfogue_ con la tardanza el fuego de la cólera que tengo....»]

[Nota 626: _Sacar a paz y a salvo_ a uno es, como dice el _Diccionario_ de la Academia, «librarle de todo peligro y riesgo». Tal frase nació del objeto de aquellas escrituras en que, habiendo una persona, en otras anteriores o simultáneas, salido por fiador de otra persona, ésta se obligaba a sacarla con bien de cualquiera reclamación o procedimiento que con tal motivo se intentara o siguiera. Tales escrituras se llamaban de _a paz y a salvo_.]

[Nota 627: _Meterle_ a uno _las cabras en el corral_ es, como dice el léxico de la Academia, _atemorizarle, infundirle miedo_.]

[Nota 628: A este _académico_ llama Vélez _un estudiantón del Corpus_, no como conjeturaba el señor Puyol y Alonso y decía el señor Bonilla, porque estudiase el _Corpus juris civilis_ o el _Corpus juris canonici_, sino refiriéndose, tal cual lo notó Pérez y González, a su corpulencia y aspecto, lo mismo que pudo llamarle _un gigantón del Corpus_, por alusión a los que sacaban en la procesión del Sacramento, que por cierto solían ir vestidos con sotana, manteo y valona, a lo estudiante. «La paronomasia--añade el malogrado escritor hispalense--entre _estudiantón_ y _gigantón_ bien puede servir para hacer la frase sin que lo _del Corpus_ tuviera más alcance, o acaso con la intención de referirse más claramente a la estatura y fortaleza, teniendo en cuenta que el _estudiantón_ no sería pequeño ni desmirriado, cuando ofrecía «no dejar oreja de ministro a manteazos.»]

[Nota 629: En el tan citado libro de Pérez y González, págs. 33, 41 y 140, hay para colmar las medidas al más deseoso de entender a derechas y cabalmente qué sea esto de _graduado por la Feria y pendón verde_. Se llamó _de la Heria y pendón verde_ una sublevación popular que ocurrió en Sevilla por los años de 1521, porque los amotinados, en su mayoría gente avalentada del barrio de _la Heria_ o _Feria_, para llevar alguna insignia o bandera, sacaron de la inmediata iglesia parroquial de Omnium Sanctorum un estandarte verde cogido a los moros, que por trofeo estaba colgado en la capilla de Jesús Nazareno. La gente de _la Heria_ tenía merecida fama de ahigadada y pendenciera, por lo cual, en la jorn. I de _El Rufián dichoso_, de Cervantes, una mujer alaba a Lugo diciendo:

«¿Hay más que ver que le dan parias los más arrogantes, _de la Heria los matantes_, los bravos de San Román?»

Y desde aquel motín de 1521, para nombrar gente del bronce y arrufianada, fuera o no de Sevilla y del dicho barrio, se la llamó, tal cual vez _gente de la Feria y pendón verde_. En uno de los romances de germanía publicados por Juan Hidalgo:

«Un hombre que ser solía tenido hace algunos meses por uno de los que llaman _de la Heria y pendón verde_, vino huyendo de Sevilla, que es Chipre de los valientes, por no sé qué niñerías, robos, capeos y muertes.»

Y hasta a los ojos salteadores se les dió ese dictado. Quiñones de Benavente, en su _Entremés de los Cuatro galanes_:

«... ojos de rastro y estafa, jiferitos y corchetes, que son rufianes azules _de la Heria y pendón verde_.»]

[Nota 630: Hoy lo diríamos sin posponer la oración causal: «que, como había tanto que jugaba las armas, era, sobre alentada, muy diestra....» En los siglos XVI y XVII fué muy frecuente esa posposición, cosa que demostré con diversos ejemplos en mis notas al _Quijote_ (VII, 41, 2).]

[Nota 631: _Que jugaba las armas_, frase satírica, de cuya intención y alcance sabrá darse cuenta el lector.]

[Nota 632: El _diaquilón_ era--dice el _Diccionario_ de autoridades--«emplasto compuesto de varios zumos viscosos de hierbas, que usa la Cirujía para ablandar tumores».]

[Nota 633: Morgado, en su _Historia de Sevilla_, pág. 174: «... y assi mismo [pueden contarse por excelencia de la ciudad] los muchos barqueros que biven de solo passar gente de vna a otra vanda en _el Passaje_ de Sevilla a Triana, aun con estar a pocos pasos por cima la puente....»]

[Nota 634: _El Altozano_ de Triana no era calle, sino una plaza a la salida del puente de barcas. Mal-lara, _Recebimiento_..., fol. 48: «... la Puente está armada sobre barcos grandes, es de gruessos maderos y tablas, que viene a parar al _Altoçano_ de Triana, junto al Castillo adonde está el Sancto officio de la Inquisición....» Vélez, al decir «_la calle del Altozano_, calle Mayor de aquel ilustre arrabal», comparándola con la calle Mayor de Madrid, se refirió, sin duda, a la que en 1839, cuando González de León publicó su _Noticia histórica del origen de los nombres de las calles de ... Sevilla_, se llamaba calle _Larga,_ y de la cual dijo: «No tiene la ciudad una calle en su longitud, anchura y rectitud que pueda igualarse con esta. Llega desde _el altosano_ al puerto de camaroneros, que es casi la mitad de la estensión de toda Triana.»]

[Nota 635: Nombraban _el Arenal_ a una grande explanada que había entre la ciudad y el río, y en la cual se labró después todo el que hoy llaman barrio de la Carretería. Lope de Vega tiene una comedia intitulada _El Arenal de Sevilla_, porque una buena parte de su acción sucede en este sitio, concurridísimo antaño de gente de todas las naciones del mundo, y por eso mismo, de la flor de la picaresca andaluza.]

[Nota 636: Más comúnmente se dice de los tesoros de los duendes lo de convertirse en carbón; así Cervantes, en el _Quijote_ (II, 67): «... y los tesoros de los caballeros andantes son, _como los de los duendes_, aparentes y falsos....» Y Tirso de Molina, en el acto II de _Cautela contra cautela_:

«CHIRIMÍA. Lo que da mujer es viento: _tesoros de duende son. ¡No se nos vuelva carbón!_ ¡Abre la caja con tiento!»]

[Nota 637: Alude a la conseja según la cual en medio del infierno hay una encina de cuyas ramas se hace todo el carbón que allí se consume, sin que se amengüe jamás en este menester la leña de aquel gigantesco árbol.]

[Nota 638: Hasta pocos años ha conservaba su antiguo nombre esta calle, que sale por uno de los extremos a la llamada hoy _de Fernández y González_, antes _de Vizcaínos, y de Castro_ en tiempo de Cervantes, y por el otro extremo a la calle _de Zaragoza_, que se nombró _de la Pajería_. Hoy la calle de _Tintores_ se llama de _Joaquín Guichot_.]

[Nota 639: _Un escribano del número,_ que quiere decir uno de los veinticuatro escribanos que por tasa había en Sevilla, ante quienes se otorgaban las escrituras públicas. Había, además, muchos otros escribanos: los de los juzgados, los de provincia, los de rentas reales, etc.]

[Nota 640: De la moralidad de los escribanos y de estar perdigados para el infierno se escribió tanto, que sería bien prolija tarea resumirlo. Vea el lector un texto, por todos. Mateo Alemán _(Guzmán de Alfarache_, parte I, libro I, cap. I), después de enumerar las proezas escribaniles, dijo: «Y así, me parece que cuando alguno se salva..., al entrar en la gloria dirán los ángeles unos a otros, llenos de alegría: «_Laetamini in domino_: ¡escribano en el cielo, fruta nueva, fruta nueva!»]

[Nota 641: Así en la edición original; pero quizás _lo que trujo_ es errata, por _la que trujo_.]

[Nota 642: La opinión vulgar siempre hizo de una misma camarada a escribanos y sastres, y de ahí la conocida copla:

«_Un sastre y un escribano fueron al infierno juntos:_ el sastre se fué por varas, y el escribano por puntos.»

Que es alusión a los puntos de la pluma. Quevedo, con quien siempre estuvieron muy malquistos los sastres, dijo en la _Visita de los chistes_: «Pues sastres, ¿a quién no matarán las mentiras y largas de los sastres, y hurtos? Y son tales, que para llamar a la desdicha peor nombre, la llaman _desastre_, del sastre....» E hizo decir a Escarramán en una de sus jácaras (Musa V):

«Como el ánima del sastre suelen los diablos llevar, iba en poder de corchetes tu desdichado jayán.»

Años después, Tirso de Molina, recordó estos versos de Quevedo en su comedia _Santo y sastre_:

«PENDÓN. Mira que te han de agarrar cuando la muerte te arrastre, _como el ánima del sastre suelen los diablos llevar_.»]

[Nota 643: Juega del verbo _tener_ en dos de sus acepciones: la de _poseer_ y la de _asir_.]

[Nota 644: Este _con que_ equivale a _con lo que_ o _con lo cual_, y aunque poco usado ahora, ocurre con frecuencia en nuestros escritores de antaño.]

[Nota 645: _No se pudra en su leyenda_, es decir, _no se enfade_, o _aburra, con su lectura_.]

ÍNDICE

Dedicatoria de esta edición

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Un respiro entre páginas.

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