CAPÍTULO 4
Comienzo · continuación 4
De lo que contesció al león et al toro.
Fablaba otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et dijole así:
--Patronio, yo he un amigo muy poderoso et muy honrado, et comoquier que fasta aquí nunca fallé en él sinón buenas obras, agora dícenme que me non ama tan derechamente como solía, et aunque anda buscando maneras porque sea contra mí. Et yo estó agora en grandes dos cuidados: el uno es, porque me he recelo, que si él entiende que yo tomo dél esta sospecha et que me vo guardando dél, que él otrosí, que fará eso mismo, et que así irá cresciendo la sospecha et el desamor poco a poco fasta que nos hayamos a desavenir. Et por la grant fianza que yo en vos he ruégovos que me consejedes lo que vierdes que más me cumple de facer en esto.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--, para que desto vos podades guardar, placerme hía mucho que sopiésedes lo que contesció al león et al toro.
E el conde le rogó quel dijiese como fuera aquello.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--, el león et el toro eran mucho amigos, et porque ellos son dos animalias muy fuertes et muy recias, apoderábanse et enseñoreaban todas las otras animalias, ca el león con el ayuda del toro apremiaba todas las animalias que comen carne; et el toro con el ayuda del león apremiaba todas las animalias que pacen la hierba. Et desque todas las animalias entendieron que el león et el toro les apremiaban por el ayuda que se facían el uno al otro, et vieron que por esto les vinía grand premia et grant daño, fablaron todas entre sí qué manera podrían catar para salir desta premia.
Et entendieron; que si ficiesen desavenir al león et al toro, que serían ellos fuera de la premia de que los traían apremiados el león et el toro. Et porque el raposo et el carnero eran más allegados a la privanza del león et del toro que las otras animalias, que trabajasen cuanto pudiesen para meter desavenencia entre ellos. E el raposo e el carnero dijieron que se trabajarían cuanto pudiesen por facer esto que las animalias querían.
Et el raposo que era consejero del león, dijo al oso, que es el más esforzado et más fuerte de todas las bestias que comen carne en pos el león, quel dijiese, que se recelaba que el toro andaba catando manera para le traer cuanto daño pudiese, et que dias habíe que ge lo habían dicho esto, et como quier que por aventura esto non era verdat, pero que parase mientes en ello.
Et eso mismo dijo el carnero, que era consejero del toro, al caballo que es el más fuerte animal que ha en esta tierra de las bestias que pacen hierba.
E el oso et el caballo, cada uno de ellos dijo esta razón al león et al toro. Et como quier que el león et el toro non creyeron esto del todo, aun tomaron alguna sospecha que aquellos que eran los más honrados del su linaje et de su compaña, que ge lo dician por meter mal entrellos, pero con todo eso cayeron en alguna sospecha. Et cada uno dellos fablaron con el raposo et con el carnero, sus privados.
Et ellos dijiéronles: que como quier que por aventura el oso et el caballo les dicían esto por alguna maestría engañosa, que con todo eso, que era bien que fuesen parando mientes en los dichos et en las obras que farían dallí adelante el león et el toro, et segund que viesen, que así podrían facer.
Et ya con esto cayó mayor sospecha entre el león et el toro. Et desque las animalias entendieron que el león et el toro tomaran sospecha el uno del otro, comenzáronles a dar a entender más descubiertamente que cada uno dellos se recelaba del otro, et que esto non podría ser sinón por las malas voluntades que tenían escondidas en los corazones.
Et el raposo et el carnero, como falsos consejeros catando su pro et olvidando la lealtad que habían de tener a sus señores en logar de los desengañar, engañáronlos, et tanto ficieron, fasta que el amor que solía seer entre el león et el toro tornó en muy grand desamor; et desque las animalias esto vieron, comenzaron a esforzar a aquellos sus mayorales fasta que los ficieron comenzar la contienda, et dando a entender cada uno dellos a su mayoral quel guardaba, guardábanse los unos a los otros et facían tornar todo el daño sobre el león et sobre el toro.
E el fin del pleito vino a esto; que como quier que el león fizo más daño et más mal al toro et abajó mucho el su poder et la su honra, pero siempre el león fincó tan desapoderado dallí adelante que nunca pudo enseñorar las otras bestias nin apoderarse dellas como solía, tambien de las de su linaje como de las otras. Et así porque el león et el toro non entendieron que por el amor et por el ayuda que el uno tomaba del otro, eran ellos honrados e apoderados de todas las otras animalias, et non guardaron el amor aprovechoso que habían entre sí, et non se sopieron guardar de los malos consejos que les dieron para salir de su premia et apremiar a ellos, fincaron el león et el toro tan mal de aquel pleito, que así como ellos eran ante apoderados de todos, ansi fueron despues todos apoderados dellos.
Et vos, señor conde Lucanor, guardatvos que estos que en esta sospecha vos ponen contra aquel vuestro amigo, que vos lo non fagan por vos traer a aquello que trojieron las animalias al león et al toro. Et por ende, conséjovos yo, que si aquel vuestro amigo es homne leal et fallastes en él siempre buenas obras et leales et fiades en él como homne debe fiar del buen fijo o del buen hermano, que non creades cosa que vos digan contra él, ante vos consejo, quel digades lo que vos dijieren dél, et él luego vos dirá otrosí lo que dijieren a él de vos. Et faced grant escarmiento en los que esta falsedat cuidaren ordir porque nunca otros se atrevan a lo comenzar otra vegada. Pero si el amigo non fuere desta manera que es dicha, et fuere de los amigos que se aman por el tiempo, o por la ventura, o por el mester, a tal amigo como este, siempre guardat que nunca digades nin fagades cosa por que él pueda entender que de vos se mueve mala sospecha nin mala obra contra él, et dat pasada a algunos de sus yerros; ca por ninguna manera non puede seer que tan grant daño vos venga a deshora de que ante vos veades alguna señal cierta, como sería el daño que vos verníe si vos desaveniésedes por tal engaño et maestría como desuso es dicho; pero, al tal amigo, siempre le dat a entender en buena manera que, así como cumple a vos la su ayuda, que así cumple a él la vuestra; et lo uno faciendol buenas obras et mostrandol buen talante et non tomando sospecha dél sin razón, nin creyendo dicho de malos homnes et dando alguna pasada a sus yerros; et lo al, mostrandol que así cumple a vos la su ayuda que así cumple a él la vuestra. Por estas maneras durará el amor entre vos, et seredes guardados de non caer en el yerro en que cayeron el león et el toro.
E al conde plogo mucho deste consejo, que Patronio le dió, et fízolo et fallose ende bien.
Et entendiendo don Johán, que este ejiemplo era muy bueno, fízolo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así:
Por falso dicho de homne mintroso Non pierdas amigo aprovechoso[28].
[28] Figura ya en el _Pantchatantra_ y en el _Hitopadeza, o provechosa enseñanza_. (Vid. su edición en la Biblioteca Clásica, traducción de J. Alemany.)
EJEMPLO XXIII
De lo que facen las formigas para se mantener.
Otra vez fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta manera:
--Patronio, loado a Dios, yo so asaz rico, et algunos conséjanme que, pues lo puedo facer que non tome otro cuidado, sinón tomar placer et comer, et beber, et folgar, que asaz he para mi vida, et aunque deje a mios fijos bien heredados. Et por el buen entendimiento que vos habedes, ruégovos que me consejedes lo que vos paresce que debo facer.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--, como quier que el folgar et tomar placer es bueno, para que vos fagades en esto lo que es más aprovechoso, placerme hía que sopiésedes lo que fase la formiga para mantenimiento de su vida.
Et el conde le preguntó cómo era aquello: et Patronio le dijo:
--Señor conde Lucanor, ya vos veedes cuanto pequeña cosa es la formiga, et segund razón non debía haber muy grand apercibimiento, pero fallaredes que cada año al tiempo que los homnes cogen el pan, salen ellas de sus formigueros et van a las eras et traen cuanto pan pueden para su mantenimiento et métenlo en sus casas. Et a la primera agua que viene, sácanlo fuera; et las gentes dicen que lo sacan a enjugar, et non saben lo que dicen, ca non es asi la verdat, ca bien sabedes vos que, cuando las formigas sacan la primera vez el pan fuera de sus formigueros, que estonce es la primera agua et comienza el invierno, et pues si ellas cada que lloviese, hobiesen de sacar el pan para lo enjugar, luenga labor ternían, et demás que non podrían haber sol para lo enjugar, ca en el invierno non face tantas vegadas sol que lo pudiesen enjugar.
Mas la verdat porque ellas lo sacan la primera vez que llueve, es esta: ellas meten cuanto pan pueden haber en sus casas una vez, et non catan por al, sinón por traer cuanto pueden. Et desque lo tienen ya en salvo, cuidan que tienen ya recabdo para su vida ese año. Et cuando viene la lluvia et se moja el pan comienza de nacer: et ellas veen que si el pan nace en los formigueros, que en logar de se gobernar dello, que su pan mismo las mataría, et serían ellas ocasión de su daño. Et entonce sácanlo fuera et comen aquel corazón que ha en cada grano de que sale la semiente et dejan todo el grano entero. Et después por lluvia que faga non puede nacer, et gobiérnanse dél todo el año.
Et aun fallaredes, que maguer que tengan cuanto pan les cumple, que cada que buen tiempo face, non dejan de acarrear cualesquier herbízuelas que fallan. E esto facen recelando que les non cumplirá aquello que tienen, et mientra han tiempo non quieren estar de valde nin perder el tiempo que Dios les da, pues se pueden aprovechar dél.
Et vos, señor conde, pues la formiga que es tan mesquina cosa, ha tal entendimiento et face tanto por se mantener, bien debedes cuidar que non es buena razón para ningún homne et mayormente para los que han de mantener grand estado et gobernar a muchos, en querer siempre comer de lo ganado; ca cierto sed, que por grant haber que sea donde sacan cada día et non ponen y nada, que non puede durar mucho, et demás paresce muy grant amortiguamiento et grand mengua de corazón. Mas el mío consejo es este: que si queredes comer et folgar, que lo fagades siempre manteniendo vuestro estado et guardando vuestra honra, et catando, et habiendo cuidado como habredes de que lo cumplades, ca si mucho hobierdes et bueno quisierdes seer, asaz habredes logares en que lo despendades a vuestra honra.
E al conde plogo mucho deste consejo que Patronio le dió, et fízolo así et fallose ende bien.
Et porque don Johán, se pagó deste ejiemplo, fízolo poner en este libro et fizo estos viesos que dicen así:
Non comas siempre lo que has ganado, Vive tal vida que mueras honrado[29].
[29] Moralidad sacada de la vida de las hormigas, tal como la cuenta Plinio _Historia natural_, libro XI, cap. 30.
EJEMPLO XXIV
De lo que contesció a un rey que quería probar a tres sus fijos.
Un día fablaba el conde Lucanor, con Patronio, su consejero, et díjole así:
--Patronio, en la mi casa se crían muchos mozos de los homnes de grand guisa et de los que non lo son tanto, et veo en ellos muchas maneras et muy estrañas. Et por el grand entendimiento que vos habedes, ruégovos que me digades cuanto vos entendedes en qué manera puedo yo conoscer cual mozo recudirá a seer mejor homne.
--Señor conde--dijo Patronio--, esto que me vos decides es muy fuerte cosa de voslo decir ciertamente, ca non se puede saber ciertamente ninguna cosa de lo que es de venir, et por ende non se puede saber et esta cosa que me vos preguntades es por venir ciertamente; mas lo que desto se puede saber, es por señales que parescen en los mozos también de dentro como de fuera; et las que parescen de fuera, son las figuras de la cara, et el donaire, et la color, et el talle del cuerpo, et de los miembros, ca por estas cosas paresce la señal de la complisión de los miembros principales que son el corazón, et el meollo, et el fígado; e como quier que estas son señales non se puede saber lo cierto; ca pocas veces se acuerdan todas las señales a una cosa, ca si las unas señales muestran lo uno, muestran las otras el contrario; pero a lo más, segund son estas señales, asi recuden las obras.
Et las más ciertas señales, son las de la cara, et señaladamente las de los ojos, et otrosí el donaire, ca muy pocas veces fallescen estas. Et non tengades que el donaire se dice por seer homne fermoso en la cara, nin feo, ca muchos homnes son pintados et fermosos, et non han donaire de homne, et otros parescen feos, que han buen donario para seer homnes apuestos.
Et el talle del cuerpo et de los miembros, muestra señal de la complisión et paresce si debe seer valiente o lijero; et las tales cosas muestra el talle del cuerpo et de los miembros, non muestra ciertamente cuales deben seer las obras, et con todo esto estas son señales, et pues digo señales, digo cosa non cierta, ca la señal siempre es cosa que paresce por ella lo que debe seer, mas non es cosa forzada que sea asi en toda guisa. Et estas son las señales de fuera que siempre son muy dudosas para conoscer lo que vos me preguntades. Mas para conoscer los mozos por las señales de dentro que son ya cuanto más ciertas, placerme hía que sopiésedes como probó una vez un rey moro a tres fijos que había, por saber cual dellos sería mejor homne.
E el conde le rogó quel dijiese como fuera aquello.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--, un rey moro había tres fijos: et porque el padre puede facer que regne cual fijo de los suyos él quisiere, después que el rey llegó a la vejez, los homnes buenos de su tierra pidiéronle por merced que les señalase cual daquellos sus fijos quería que regnase en pos él. Et el rey díjoles que dende a un mes gelo diría.
Et cuando vino a ocho o a dies días, una tarde dijo al fijo mayor, que otro día de grand mañana quería cabalgar et que fuese con él. E otro día, vino el infante mayor al rey, pero non tan mañana como el rey, su padre, dijiera. Et desque llegó, dijol el rey, que se quería vestir et quel ficiese traer los paños. E el infante dijo al camarero que trojiese los paños, e el camarero preguntó, que cuales paños quería. E el infante tornó al rey et preguntó, que cuales paños quería. E el rey díjole que el aljuba, et él tornó al camarero et díjole que el aljuba quería el rey. Et el camarero le preguntó que cual almexía quería, et el infante tornó al rey a gelo preguntar. Et asi fizo por cada vestidura que siempre iba et vinía por cada pregunta fasta que el rey tovo todos los paños. Et vino el camarero, et lo vistió et lo calzó.
Et desque fué vestido et calzado, mandó el rey al infante que ficiese traer el caballo, et él dijo al que guardaba los caballos del rey quel trojiese el caballo, et el que los guardaba, díjole: que cual caballo traería: et el infante tornó con esto al rey, et así fizo por la siella, et por el freno, et por la espada, et por las espuelas; et por todo lo que había mester para cabalgar, por cada cosa fué preguntar al rey.
E desque todo fué guisado, dijo el rey al infante: que non podía cabalgar, et que fuese él andar por la villa et que parase mientes a las cosas que vería porque lo sopiese retraer al rey.
E el infante cabalgó, et fueron con él todos los honrados homnes del rey et del regno, et iban y muchas trompas et atabales et otros estrumentos. E el infante andido una pieza por la villa, et desque tornó al rey, preguntol quel parescía de lo que viera. Et el infante díjole: que bien le parescía sinón quel facían muy grant roido aquellos estrumentos.
Et a cabo de otros días mandó el rey al fijo mediano que veniese a él otro día de mañana: et el infante fízolo así. Et el rey fizo todas las pruebas que ficiera al infante mayor, su hermano, et el infante fízolo, et dijo bien como el hermano mayor.
Et a cabo de otros días, mandó al infante menor, su fijo, que fuese con él de grand mañana. Et el infante madurgó ante que el rey despertase, et esperó fasta que despertó el rey: et luego que fuese despierto entró el infante et homillósele con la reverencia que debía. Et el rey mandol que ficiese traer de vestir. Et el infante preguntol que paños quería, et en una vez le preguntó por todo lo que había de vestir et de calzar, et fué por ello et trájogelo todo. Et non quiso que otro camarero lo vestiese nin lo calzase sinón él, dando a entender que se ternía por de buena ventura si el rey, su padre, tomase placer o servicio de lo que él pudiese facer, et pues su padre era, que razón et aguisado era de le facer cuantos servicios et homildades pudiese.
Et desque el rey fué vestido et calzado, mandó al infante quel ficiese traer el caballo. Et el preguntole cual caballo quería, et con cual siella, et con cual freno, et con cual espada, et por todas las cosas que eran menester paral cabalgar, et quien quería que cabalgase con él, et así por todo cuanto cumplía. Et desque todo lo fizo, non preguntó por ello más de una vez, et trájolo et aguisolo como el rey lo había mandado.
Et desque todo fué fecho, dijo el rey, que non quería cabalgar, mas que cabalgase él et quel contase lo que viese. Et el infante cabalgó et fueron con él todos como ficieron con los otros sus hermanos; mas él ni ninguno de sus hermanos, nin homne del mundo, non sabíe nada de la razón porque el rey facía esto.
Et desque el infante cabalgó, mandó quel mostrasen toda la villa de dentro, et las calles et do tenía el rey sus tesoros, et cuantas podían seer las mezquitas, et toda la nobleza do la villa de dentro et las gentes que y moraban. Et despues salió fuera et mandó que saliesen allá todos los homnes de armas, de caballo et de pie, et mandoles que trebejasen et le mostrasen todos los juegos de armas et de trebejos, et vió los muros, et las torres, et las fortalezas de la villa. Et desque lo hobo visto, tornose paral rey, su padre.
Et cuando tornó era ya muy tarde. Et el rey le preguntó de las cosas que había visto. Et el infante le dijo: que si a él non pesase, que él diría lo quel parescía de lo que había visto. Et el le mandó so pena de la su bendición, quel dijiese lo quel parescía. Et el infante le dijo: que como quier que él era muy buen rey, quel parescía que non era tan bueno como debía, ca si lo fuese, pues había tan buena gente et tanta, et tan grand poder et tan grand haber, que si por él non fincase, que todo el mundo debía ser suyo.
E al rey plogo mucho deste denuesto que el infante le dijo.
Et cuando vino el plazo a que había de dar repuesta a los de la tierra, díjoles que aquel fijo les daba por rey.
Et esto fizo por las señales que vió en los otros et las que vió en este. Et como quier que más quisiera cualquier de los otros para rey, non tovo por aguisado de lo facer por lo que vió en los unos et en el otro.
Et vos, señor conde, si queredes saber cual mozo será mejor, parat mientes a estas tales cosas, et así podredes entender algo et por aventura lo más de lo que ha de ser a los mozos.
E al conde plogo mucho de lo que Patronio le dijo.
Et porque don Johán tovo este por buen ejiemplo, fízolo escribir en este libro et fizo estos viesos, que dicen así:
Por obras et maneras podrás conoscer A los mozos cuales deben lo más seer.
EJEMPLO XXV
De lo que contesció al conde de Provencia, cómo fué librado de la prisión por el consejo que le dio Saladín.
El conde Lucanor fablaba una vez con Patronio, su consejero, en esta manera:
--Patronio, un mío vasallo, me dijo el otro día que quería casar una su parienta, et que así como él era tenudo de me consejar lo mejor que él pudiese, que me pidía por merced quel consejase en esto lo que entendía que era más su pro, et díjome todos los casamientos quel traían. Et porque este es homne que yo querría que lo acertase muy bien, et yo sé que vos sabedes mucho de tales cosas, ruégovos que me digades lo que entendedes en esto porquel yo pueda dar tal consejo que se falle él bien dello.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--, para que podades bien consejar a todo homne que haya de casar su parienta, placerme hía mucho que sopiésedes lo que contesció al conde de Provencia con Saladín que era soldán de Babilonia.
E el conde Lucanor le rogó quel dijiese cómo fuera aquello.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--, un conde hobo en Provencia que fué muy buen homne et deseaba mucho facer en guisa porquel hobiese Dios merced al alma et ganase la gloria del Paraiso, faciendo tales obras que fuesen a grand su honra et del su estado. Et para que esto pudiese complir, tomó muy grant gente consigo, et muy bien aguisada, et fuese para la Tierra Sancta de Ultramar, poniendo en su corazón que, por que quier que le pudiese acaescer, que siempre sería homne de buena ventura, pues le vinía estando él derechamente en servicio de Dios. Et porque los juicios de Dios son muy maravillosos et muy ascondidos, et Nuestro Señor, tiene por bien de tentar muchas veces a los sus amigos, pero si aquella temptación saben sofrir, siempre Nuestro Señor guisa que torne el pleito a honra et a pro de aquel a quien tienta; et por esta razón tovo Nuestro Señor por bien de temptar al conde de Provencia et consentió que fuese preso en poder del Soldán.
Et como quier que estaba preso, sabiendo Saladín la su grant bondat del conde, facíale mucho bien et mucha honra, et todos los grandes fechos que había de facer, todos los facía por su consejo. Et tan bien le consejaba el conde et tanto fiaba dél el Soldán que, como quier que estaba preso, que tan grand logar et tan grand poder había, et tanto facían por él en toda la tierra de Saladin, como farían en la suya misma.
E cuando el conde se partió de su tierra, dejó una fija muy pequeñuela. Et el conde estudo tan grand tiempo en la prisión que era ya su fija en tiempo para casar: et la condesa su mujer et sus parientes enviaron decir al conde, cuantos fijos de reis et otros grandes homnes la demandaban por casamiento.
Et un día cuando Saladin vino a fablar con el conde, desque hobieron acordado aquello porque Saladín alli viniera, fabló con él el conde en esta manera:
--Señor, vos me facedes a mi tanta merced et tanta honra et fiades tanto de mi que me ternía por muy buena ventura si vos lo podiese servir. Et pues vos señor, tenedes por bien que vos conseje yo en todas las cosas que vos acaescen, atreviéndome a la vuestra merced et fiando del vuestro entendimiento, pidovos por merced que consejedes en una cosa que me acaesció.
E el Soldán gradescio esto mucho al conde, et dijol quel consejaría muy de grado, et aún quel ayudaría muy de buena mente en quequiera quel cumpliese.
E entonce le dijo el conde de los casamientos quel movían para aquella su fija et pidiol por merced quel consejase con quien la casaría.
Et Saladin respondió así:
--Conde, yo sé que tal es el vuestro entendimiento, que en pocas palabras que vos homne diga entendredes todo el fecho. Et por ende vos quiero consejar en este pleito segund lo que yo entiendo. Yo non conosco todos estos que demandan vuestra fija, qué linaje o qué poder han, o cuáles son en los sus cuerpos o cuánta vecindat han con vusco, o qué mejoría han los unos de los otros, et por ende non vos puedo en esto consejar ciertamente; mas, el mio consejo es este: que casedes vuestra fija con homne.
E el conde ge lo tovo en merced et entendió muy bien lo que aquello quería decir. Et envió el conde decir a la condesa su mujer, et a sus parientes el consejo que el Soldán le diera, et que sopiesen de cuantos homnes fijosdalgo había en todas sus comarcas, de que maneras et de que costumbres, et cuales eran en los sus cuerpos, et que non catasen por su riqueza nin por su poder, mas, quel enviasen por escripto decir qué tales eran en si los fijos de los reyes et de los grandes señores que la demandaban et que tales eran los otros homnes fijosdalgo que eran en las comarcas.
Et la condesa et los parientes del conde se maravillaron desto mucho, pero ficieron lo quel conde les envió mandar, et posieron por escrito todas las maneras et costumbres buenas et contrarias que habían todos los que demandaban la fija del conde et todas las otras condiciones que eran en ellos. Et otrosí, escribieron cuales eran en si los otros homnes fijosdalgo que eran en las comarcas, et enviáronlo todo contar al conde.
Et desque el conde vió este escrito, mostrolo al Soldán: et desque Saladin lo vió, como quier que todos eran muy buenos, falló en todos los fijos de los reyes et de los grandes señores, en cada uno algunas tachas en seer mal acostumbrados en comer o en beber, o en seer sañudos, o apartadizos, o de mal recebimiento a las gentes et pagarse de malas compañas, o embargados de su palabra, o alguna otra tacha de muchas que los homnes pueden haber. Et falló que un fijo de un rico homne que non era de muy grand poder, que segund lo que parescía dél en aquel escripto, que era el mejor homne et el más complido, et más sin ninguna mala tacha de que él nunca oyera fablar. Et desque esto oyó el Soldán consejó al conde que casase su fija con aquel homne, ca entendió, que, comoquier que aquellos otros eran más honrados et más fijosdalgo, que mejor casamiento era aquel et mejor casaba el conde su fija con aquel que con ninguno de los otros en que hobiese una mala tacha, cuanto más si hobiese muchas, et tovo, que más de preciar era él homne por las sus obras que non por su riqueza, nin por nobleza de su linaje.
E el conde envió mandar a la condesa et a sus parientes que casasen su fija con aquel que Saladin le mandara. Et como quier que se maravillaron mucho ende, enviaron por aquel fijo de aquel rico homne et dijiéronle lo quel conde les envió mandar. Et el respondió: que bien entendía que el conde era más fijodalgo, et más rico, et más honrado que él, pero que si él tan grand poder hobiese que bien tenía que toda mujer sería bien casada con él, et que esto que fablaban con él, si lo dicían por non lo facer, que tenía que le facían muy grand tuerto et quel querían perder de balde. Et ellos dijieron, que lo querian facer en toda guisa, et contáronle la razón en como el Soldán consejara al conde, quel diese su fija ante que a ninguno de los fijos de los reyes nin de los otros grandes señores, señaladamente porquel escogiera por homne. E desque él esto oyó entendió que fablaban verdaderamente en el casamiento et tovo que, pues Saladín lo escogiera por homne, et le ficiera allegar a tan grand honra, que non sería él homne, si non ficiese en este fecho lo que pertenescía.
E dijo luego a la condesa et a los parientes del conde, que si ellos querían que creyese él que ge lo dicían verdaderamente, quel apoderasen luego de todo el condado et de todas las rentas, pero non los dijo ninguna cosa de lo que él habia pensado de facer. E a ellos plugo de lo que él les dicía et apoderáronle luego de todo. E él tomó muy grand haber, et en grant poridat armó pieza de galeas et tovo muy grand haber guardado. Et desque esto fué fecho mandó guisar sus bodas para un día señalado.
Et desque las bodas fueron fechas muy ricas et muy honradas, en la noche, cuando se hobo de ir para su casa do estava su mujer, ante que se echasen en la cama, llamó a la condesa et a sus parientes et díjoles en grant poridat, que bien sabien que el conde le escogiera entre otros muy mejores que él, et que lo ficiera porque el Soldán le consejara, que casase su fija con homne, et pues el Soldán et el conde tanta honra le ficieran e lo escogieran por homne, que tenía él que non era homne, si non ficiese en esto lo que pertenescía; et que se quería ir et que les dejaba aquella doncella con qui él había de casar, et el condado, que él fiaba por Dios, que él le enderecería por que entendiesen las gentes que facía fecho de homne.
Et luego que esto hobo dicho cabalgó et fuese en buena ventura. Et enderezó al regno de Armenia, et moró y tanto tiempo fasta que sopo muy bien el lenguaje en todas las maneras de la tierra. Et sopo como Saladín era muy cazador.
Et él tomó muchas buenas aves, et muchos buenos canes et fuese para Saladín, et partió aquellas sus galeas et puso una en cada puerto, et mandoles que nunca se partiesen dende fasta quél gelo mandase.
Et desque él llegó al Soldán, fué muy bien recebido, pero non le besó la mano nin le fizo ninguna reverencia de las que homne debe facer a su señor. Et Saladín mandol dar todo lo que hobo mester, et él gradesciógelo mucho, mas non quiso tomar dél ninguna cosa et díjole que non viniera tomar nada dél; mas, por cuanto bien oyera decir dél, que si él por bien toviese, que queria vevir algun tiempo en la su casa por aprender alguna cosa de cuanto bien había en él et en las sus gentes; et por que sabía que el Soldán era muy cazador que le traía muchas aves et muy buenas, et muchos canes, et si la su merced fuese que tomase ende lo que quisiese, et con lo quel fincaria a él, que mandaría con él a caza, et le faría cuanto servicio pudiese en aquello et en al. E esto le gradescio mucho Saladín, et tomó lo que tovo por bien de lo que él traía, mas por ninguna guisa nunca pudo guisar que el otro tomase dél ninguna cosa, nin le dijiese ninguna cosa de su facienda, nin hobiese entrellos cosa porque él tomase ninguna carga de Saladín porque fuese tenido de lo guardar. Et así andido en su casa un grand tiempo.
Et como Dios acarrea cuando su voluntad es las cosas que El quiere, guisó que alcanzaron los falcones a unas gruas. Et fueron matar la una de las gruas a un puerto de la mar do estaba la una de las galeas que el yerno del conde y pusiera. Et el Soldán que iba en muy buen caballo et él en otro alongáronse tanto de las gentes que ninguno dellos non vió por do iban. Et cuando Saladín llegó do los falcones estaban con la grua, descendió mucho aina por los acorrer. Et el yerno del conde que vinía con él de quel vió en tierra llamó a los de la galea.
Et el Soldán que non paraba mientes sinón por cebar sus falcones, cuando vió la gente de la galea en derredor de sí, fué muy espantado. E el yerno del conde metió mano a la espada et dió a entender quel quería ferir con ella. Et cuando Saladín esto vió, comenzose a quejar mucho diciendo, que esto era muy grand traición. Et el yerno del conde le dijo: que non lo mandase Dios, que bien sabía él que nunca le tomara por señor, nin quisiera tomar nada de lo suyo, nin tomar dél ningún encargo porque hobiese razón de lo guardar, mas que sopiese, que Saladín había fecho todo aquello.
Et desque esto hobo dicho, tomolo et metiolo en la galea, et de que lo tovo dentro, contol como él era el yerno del conde, et que era aquel que él escogiera, entre otros mejores que él por homne et pues él por homne lo escogiera que bien entendía que non fuera él homne si esto non ficiera; et quel pidía por merced, quel diese su suegro por que entendiese que él consejo que él le diera, que era bueno et verdadero, et que se fallaba bien dél.
E cuando Saladín esto oyó, gradesció mucho a Dios, et plogol más porque acertó en el su consejo, que sil hobiera acaescido otra pro o otra honra por grande que fuese. Et dijo al yerno del conde que ge lo daría muy de buena mente.
Et el yerno del conde fió en el Soldán, et sacolo de la galea et fuese con él. Et mandó a los de la galea que se alongasen del puerto tanto que non los pudiesen veer ningunos que y llegasen.
Et el Soldán et el yerno del conde cebaron muy bien sus falcones. Et cuando las gentes y llegaron, fallaron a Saladín mucho alegre. Et nunca dijo a homne del mundo nada de cuanto le había contescido.
Et desque llegaron a la villa, fué luego descender a la casa do estaba el conde preso et levó consigo al yerno del conde. Et desque vió al conde, comenzol a decir con muy grand alegría:
--Conde, mucho gradesco a Dios por la merced que me fizo en acertar tan bien como acerté en el consejo que vos dí en el casamiento de vuestra fija. Evad aquí vuestro yerno que vos ha sacado de prisión.
E entonce le contó todo lo que su yerno había fecho, e la lealtad et el grand esfuerzo que ficiera en lo prender et en fiar luego en él.
Et el Soldán et el conde et cuantos esto sopieron, loaron mucho el entendimiento et el esfuerzo et la lealdad del yerno del conde, et gradescieron mucho a Dios porque quiso guisar de lo traer a tan buen acabamiento.
E entonce dió el Soldán muchos dones et muy ricos al conde et a su yerno; et por el enojo que el conde tomara en la prisión diol dobladas todas las rentas que el conde pudiera levar de su tierra en cuanto estudo en la prisión et enviol muy rico et muy bien andante para su tierra.
Et todo este bien vino al conde por el buen consejo que el Soldán le dió, que casase su fija con homne.
Et vos señor conde Lucanor, pues habedes a consejar aquel vuestro vasallo en razón del casamiento de aquella su parienta, consejalde; que la principal cosa que cate en el casamiento, que sea aquel con quien la hobiere de casar buen homne en sí; ca si esto non fuere, por honra, nin por riqueza, nin por fidalguía que haya, nunca puede ser bien casada. Et debedes saber, que el homne con bondad acrecenta la honra, et alza su linaje, et acrecenta las riquezas. Et por seer muy fidalgo e muy rico, si bueno non fuere, todo sería mucho aina perdido. Et desto, vos podría dar muchas fazañas de muchos homnes de grand guisa que les dejaron sus padres muy ricos et mucho honrados et pues, non fueron tan buenos como debían, fué en ellos perdido el linaje et la riqueza, et otros de grand guisa et de pequeña que por la grant bondad que hovieron en si, acrescentaron mucho en sus honras et en sus faciendas en guisa que fueron muy más loados et más preciados por lo que ellos ficieron et por lo que ganaron, que aun por todo su linaje. E asi entendet que todo el pro et todo el daño nasce et viene de cual el homne es en si, de cualquier estado que sea. Et por ende la primera cosa que se debe catar en el casamiento es, cuales maneras, et cuales costumbres, et cual entendimiento, et cuales obras ha en si el homne o la mujer que ha de casar, et esto seyendo primero catado, dende en adelante, cuanto el linaje es más alto, et la riqueza mayor, et la apostura más complida et la vecindat más acerca et más aprovechosa, tanto es el casamiento mejor.
E al conde plogo mucho destas razones que Patronio le dijo, et tovo que era verdat todo así como él le decía.
Et veyendo don Johan que este ejiemplo era muy bueno fízolo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así:
Qui homne es, faz todos los provechos: Qui non lo es, mengua todos los fechos[30].
[30] Este apólogo fué dramatizado por Lope y después por Calderón en _La pobreza estimada_. Knust no anota cosa alguna de este cuento.
EJEMPLO XXVI
De lo que contesció al arbol de la Mentira.
Un día fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero et díjole así:
--Patronio, sabet que estó en muy grand queja et en grand roido con unos homes que me non aman mucho: et estos homes son tan revoltosos et tan mintrosos que nunca otra cosa facen, sinón mentir a mi et a todos los otros con quien han de facer o de librar alguna cosa. Et las mentiras que dicen, sábenlas tan bien apostar et aprovéchanse tanto dellas, que me traen a muy grand daño, et ellos apodéranse mucho et han las gentes muy fieramente contra mi; et aun creed que, si yo quisiese obrar por aquella manera, que por aventura lo sabría facer tan bien como ellos, mas porque yo sé que la mentira es de mala manera, nunca me pagué della. Et agora, por el buen entendimiento que vos habedes, ruégovos que me consejedes que manera tome con estos homnes.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--para que vos fagades en esto lo mejor et más a vuestra pro, placerme hia mucho que sopiésedes lo que contesció a la Verdat e a la Mentira.
E el conde le rogó quel dijiese cómo fuera aquello.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--la Mentira et la Verdat ficieron su compañía en uno, et de que hobieron estado así un tiempo, la Mentira que es acuciosa, dijo a la Verdat, que sería bien que pusiesen un arbol de que hobiesen fructa et pudiesen estar a la su sombra cuando ficiese calentura. Et la Verdat, como es cosa llana et de buen talante, dijo quel placía.
Et de que el arbol fué puesto et comenzó a nacer, dijo la Mentira a la Verdat que tomase cada una dellas su parte de aquel arbol. Et a la Verdat plogol con esto. Et la Mentira dandol a entender con razones coloradas et apuestas que la raiz del arbol es la cosa que da la vida et la mantenencia al arbol, et que es mejor cosa et más aprovechosa, consejó la Mentira a la Verdat que tomase las raices del arbol que están so tierra et ella que se aventuraría a tomar aquellas ramiellas que habían de salir et estan sobre tierra, comoquier que era muy grand peligro porque estaba a ventura de tajarlo o follarlo los homnes o roerlo las bestias o tajarlo las aves con las manos et con los picos o secarle la grant calentura o quemarle el grant hielo, et que de todos estos periglos non había a sufrir ningunos la raiz.
Et cuando la Verdat oyó todas estas razones, porque non hay en ella muchas maestrías et es cosa de grant fianza et de grand creencia, fiose en la Mentira su compañera, et creó que era verdat lo quel dicía et tovo que la Mentira le consejaba que tomase muy buena parte, et tomó la raiz del arbol et fué con aquella parte muy pagada. Et cuando la Mentira esto hobo acabado, fué mucho alegre por el engaño que había fecho a su compañera diciendol mentiras fermosas et apostadas.
E la Verdat metiose so tierra para vevir do estaban las raíces, que eran la su parte, et la mentira fincó sobre tierra do viven los homnes et andan las gentes et todas las otras cosas. Et como es ella muy falaguera en poco tiempo fueron todos muy pagados della. Et el su arbol comenzó a crecer et a echar muy grandes ramos et muy anchas fojas que facían muy fermosa sombra et parescieron en él muy apuestas flores de muy fermosas colores et muy pagaderas a parescencia.
Et desque las gentes vieron aquel arbol tan fermoso, ayuntávanse muy de buena mente a estar cabo dél, et pagábanse mucho de la su sombra et de las sus flores tan bien coloradas, et estaban y siempre las más de las gentes, et aún los que se fallaban por los otros logares dicían los unos a los otros que, si querían estar viciosos et alegres, que fuesen estar a la sombra del arbol de la Mentira.
Et cuando las gentes eran ayuntadas so aquel arbol, como la Mentira es muy falaguera et de grand sabiduría, facía muchos placeres a las gentes et amostrábales de su sabiduría: et las gentes pagábanse de aprender de aquella su arte mucho. Et por esta manera tiró a sí todas las más gentes del mundo, ca mostraba a los unos mentiras senciellas, et a los otros más sotiles mentiras dobladas, et a otros muy más sabios mentiras trebles.
Et debedes saber que la mentira senciella es cuando un homne dice a otro: «don Fulano, yo faré tal cosa por vos» et él miente de aquello quel dice. Et la mentira doble, es cuando face juras et homenajes et rehenes et da otros por si que fagan todos aquellos pleitos, et en faciendo estos seguramientos, ha él ya pensado et sabe manera como todo esto tornará en mentira et en engaño. Mas, la mentira treble que es mortalmente engañosa, es la quel miente et le engaña diciendol verdat.
Et desta sabiduría tal, había tanta en la Mentira et sabíala tan bien mostrar a los que se pagaban de estar a la sombra del su arbol, que les facía acabar por aquella sabiduría lo más de las cosas que ellos querían, et non fallaban ningún homne que aquella arte non sopiese, que ellos non le trojiesen a facer toda su voluntad, lo uno por la fermosura del arbol et lo al con la gran arte que de la Mentira aprendían. E deseaban mucho las gentes estar a aquella sombra et aprender lo que la Mentira les amostraba.
E la Mentira estaba mucho honrada, et muy preciada et mucho acompañada de las gentes et el que menos se llegaba a ella et menos sabía de la su arte, menos le preciaban todos et aún él mismo se preciaba menos.
Et estando la Mentira tan bien andante, la lazdrada et despreciada de la Verdat estaba ascondida so tierra, et homne del mundo non sabía della parte, nin se pagaba della, nin la quería buscar. Et ella veyendo que non le había fincado cosa en que se pudiese mantener sinón aquellas raices del arbol que eran su parte, la cual le consejara tomar la Mentira con mengua de otra vianda, hóbose a tornar a roer et a tajar et a gobernarse de las raices del arbol de la Mentira. Et como quier que el arbol tenía muy buenas ramas et muy anchas fojas que facían muy grand sombra et muchas flores de muy apuestas colores ante que pudiesen levar fructo, fueron tajadas todas sus raices, ca las hobo a comer la Verdat, pues non había al de que se gobernar.
Et desque las raices del arbol de la Mentira fueron todas tajadas et estando la Mentira a la sombra del su arbol con todas las gentes que aprendían de la su arte, vino un viento et dió en el arbol, et porque las sus raices eran todas tajadas fué muy ligero de derribar et cayó sobre la Mentira et quebrantola de muy mala manera, et todos los que estaban aprendiendo de la su arte fueron todos muertos et muy mal feridos, et fincaron muy mal andantes.
Et por el lugar do estaba el tronco del arbol salió la Verdat que estaba escondida, et cuando fué sobre la tierra, falló que la Mentira et todos los que a ella se allegaron eran muy mal andantes et se fallaron muy mal de cuanto aprendieron et usaron del arte que aprendieron de la Mentira.
Et vos, señor conde Lucanor, parat mientes que la mentira ha muy grandes ramos, et las sus flores que son los sus dichos et los sus pensamientos et los sus falagos son muy placenteros, et páganse mucho dellos las gentes, pero todo es sombra et nunca llega a buen fructo. E por ende si aquellos vuestros contrarios usan de las sabidurías et de los engaños de la mentira, guardatvos dellos cuanto pudierdes et non querades seer su compaño en aquella arte nin hayades envidia de la su buena andanza que han por usar del arte de la mentira, ca cierto seed que poco les durará, et non pueden haber buena fin, et cuando cuidaren seer más bien andantes estonce les fallecerá así como fallesció el arbol de la Mentira a los que cuydaban estar muy bien andantes a su sombra; mas, aunque la verdat sea menospreciada abrazatvos bien con ella et preciadla mucho, ca cierto seed que por ella seredes bien andante et habredes buen acabamiento et ganaredes la gracia de Dios porque vos dé en este mundo bien et mucha honra paral cuerpo et salvamiento paral alma en el otro.
E al conde plogo mucho deste consejo que Patronio le dió et fízolo así et fallose ende bien.