CAPÍTULO 15
El camino del corazon
El Camino Del Corazón XIV
Espero a esta altura de cuanto aquí se relata, que el querido lector, sepa entender el que en ocasiones el texto se lleve a cabo en primera persona, con sus participantes en la historia, o, en plan narrativo, desde el punto de vista de alguien externo que relata los hechos, así como, el que aparezcan experiencias consejeras en el interior de lo expresado con su correspondiente titular o marca (“). Todo ello, dirigido a, precisamente, significar la interioridad de un camino, el mío (Leunam), hacia lo más profundo de mi ser, en cuanto aquí acontece y que espero y deseo, sirva a quien lo lea en el suyo propio. Gracias, de corazón a corazón.
Hecho este pequeño inciso, cuando escribo, siento la necesidad de relatar, algo recién ocurrido, vivido, para posteriormente seguir desde el momento en que lo dejamos; la proximidad a Lourdes. Fue en Utrera, y no debo dejar pasar la ocasión de rememorarlo, aun a pesar de retrasar un pelín, el hilo de lo que acontecía, pero, es, su momento:
Un día más, un nuevo comienzo, agradeciendo esta posibilidad, esa que el destino y el Creador de Todo, nos obsequia. Me hallo en Utrera, debo ir a realizar algunas gestiones en los bancos, pero ya circula en mí, el deseo, como cada vez que puedo, de disfrutar de las sensaciones de La Plaza Del Altozano; el centro del devenir de la mayoría de los ciudadanos de esta admirada ciudad que tan bien supo acogerme.
“La Plaza Del Altozano (Utrera)”
La primera vez que visité Utrera aterricé en esta, su plaza central, lugar inequívoco del sentir, del palpitar, del vivir de los ciudadanos de esta entrañable urbe.
Quizás para ti, paisano utrerano, que llevas tanto tiempo viviendo y visitando este lugar, no represente más que un territorio tradicional y
céntrico del pueblo, donde dejas pasar días y horas en compañía de conocidos y amigos, para mí, y, te invito, al igual que a todo aquel que lo desee, a participar de la experiencia, es mucho más que eso.
Es la Plaza del Altozano, un lugar con cierto sortilegio, con encanto, sitio de tertulias y charlas animadas en bares y cafeterías, punto de encuentro de tantas personas, lugar de quedada, y, sobre todo un sitio donde advertir emociones, un lugar para observar el ir y venir de tus conciudadanos, de tomar el pulso a la ciudad, de recibir la simpatía de sus miembros, de participar y conocer a personas con las que yo al menos, nunca antes había tenido la posibilidad de hablar, en definitiva, te invito a que aprecies el sentir de Utrera, desde aquí, desde su mismo núcleo, de dejarte llevar, para poder recibir todo cuanto este espacio es capaz de transmitir, sólo has de poner de tu parte un poquito. Abrir tus sentidos, sonreír a los días, aportar amabilidad y respeto a los demás, ser partícipe del sentir de esas personas con las que coincides allí, SENTIR, SENTIR, SENTIR……..Transmites, recibes, sonríes, eres amable, ayudas, facilitas, participas de los demás, te solidarizas; colaboras con tus aportes a que la vida en tu querida Plaza sea positiva para todos, creas un ambiente favorable a los buenos sentimientos, las buenas acciones, encadenando con ello un sinfín de eslabones de una cadena que puede obrar verdaderos milagros a tu alrededor, a todos tus vecinos, a tu pueblo. Y esto, evidentemente vale para cualquiera.
“Mi primera vez”, estabas iluminada, llena de belleza, colores, animación, VIDA; me gustaste, me enamoraste, te sentí, te experimenté, supe que volvería.
Hoy, te sigo recibiendo, advirtiendo, y soy, desde luego, partícipe de tus días, de tu VIDA, de ahí que os anime a todos a entrar en este corazón utrerano, pero con el único objetivo de ser parte positiva y participativa de la ciudad, eliminando la rutina.
Invitados quedáis a “experimentar”, “sentir”, las grandes sensaciones que ella me ha aportado, sólo depende de ti, de tu actitud para con la misma. No te lo pierdas.
Gestionado el tema de los compromisos adquiridos en nuestra faceta vital y física, a los que desde luego también hay que atender con todo nuestro ser puesto en ello, me dirijo a degustar un buen café en alguno de los bares de esta querida Plaza. Una fecha, la de estos hechos, bastante agradable en cuanto a temperaturas, casi primaveral, lo que hace que me decida por una terraza donde dejarse alimentar por los rayos solares, apreciando su calidez.
¡El Sol! ¿Alguien duda de lo imprescindible que es para nuestra vida? ¿De las cosas que aporta, igualmente, de manera gratuita?
Y en eso me encuentro. Decidido el bar, me dirijo justo al camarero situado en la puerta de entrada.
– ¡Hola! ¿Sirven ustedes en las mesas? -pregunto-
– ¡Claro que sí! ¿Qué desea tomar?
– Un café con leche, gracias. Estaré situado en aquella, la de la derecha, al sol.
– De acuerdo, el café estará en un momentito.....
Con los rayos solares acariciando mi tez, aprecio el instante; respiración acorde a la naturaleza del amor, de la calma, a solas conmigo, percibiendo nuestra auténtica naturaleza íntima ¿Cómo puede alguien sentirse a solas?
¿Acaso hay mejor compañía que la de nosotros? Hablo, desde el punto de vista espiritual, desde el ser que llevamos dentro de esta coraza carnal, que nos permite, a su vez notar desde la misma. ¿Cómo sentirte solo? Estás rodeado de VIDA, la que hay que SENTIR, apartando en ocasiones los cinco sentidos conocidos, para percibirla verdaderamente, dejar asomar nuestra conciencia, lo que SOMOS.
Un sorbo del café que ha llegado a la mesa desde la armoniosa labor de un camarero, todo simpatía y que casi, sin quererlo se hace partícipe de mis apreciaciones y extraños obsequios, recibidos por la gracia de un destino que agradece a cuantos a él se arriman con la gratitud y la sencillez de saber apreciar cada resquicio de su magnificencia. Su sabor se multiplica, crece, siento como recorre mi cuerpo, tras dejar su aroma y exquisito gusto en mi paladar, lo estoy VIVIENDO, el pulso se acelera mínimamente, fruto de la sustancia, energiza mi cuerpo...........Mi mirada visiona frescura, preciosidad, nada de cuanto aparece necesita de etiquetas, las cosas dejan de ser,
no
hay
dualidades,
guapo-feo,
alto-bajo,
agradable-
insoportable......Cuando no son, aparecen en su realidad, florece la VIDA, tal cual ES.......Sí eso, ES, ES, ES.......Y sumido, llenándome del fluir natural de la VERDAD, entiendo que hay que dejar de ser para poder SER, dejar de etiquetar, para ver la auténtica realidad, romper la dualidad, para apreciar lo que ES, ES, ES........LA VERDAD.....La única, aquella a la que tan solo desde dentro puedes alcanzar.
Y de pronto, en la mesa de al lado, un comentario me hace sonreír, tres abuelos hablan de la labor de un párroco con respecto a una inmigrante Rumana, lo que la ayuda, y entre otras muchas cosas, sobre el pecado....
– ¡Bueno! ¡Aquí con el pase de modelos que tenemos, peca uno cada 12
segundos! -exclama uno de ellos-
– Y qué lo digas, jajajajaja -añade su compañero-En ese momento alguien llega, aunque, al estar a mi espalda no puedo verle, solo distingo su voz, dirigida a los abuelos de al lado.
– ¿Tienen ustedes un Euro para un cafelito?
El no, es la respuesta, y justo, aparece junto a mí, acercando su rostro y ofreciendo un apretón de manos, que para nada rechazo.
– ¡Hola! Me llamo Juan ¿Tienes un Euro para café? -es su presentación-
– ¡Hola! Me llamo Leunam, y si te parece bien, puedes acompañarme y tomarlo aquí junto a mí, así nos conocemos ¿Te parece bien?
Sin contestar, ya se ha dirigido al interior del local para pedir que se lo sirvan y de esta forma, tuve la ocasión de conocer a Juan.
Mi primera acción, fue etiquetar, viéndole alguien de la calle, no muy bien ataviado, con unas alteraciones evidentes de conducta, en mi cabeza aparecía una primera impresión de pensar en qué va a parecerle a esta gente del bar, el que te vean junto a alguien con esa peculiar idiosincrasia, y, afortunadamente, con rapidez, mi conciencia hablaba haciéndome actuar en la dirección que todos debiéramos, aportando AMOR, a cada situación, nuevamente. El susurro me llegaba con total nitidez.....
“¿Acaso necesitamos la aprobación de los demás para llevar a cabo un acto de AMOR?” No, desde luego que no.
Y de esta guisa, este ser, abría su alma, para contarme con visibles síntomas de ansiedad y alteraciones, cómo un día el rumbo de su vida cambió drásticamente. Era un estudiante de diseño, y según manifestó, cito textualmente....
– Yo sólo perseguía y he anhelado siempre que la gente me quiera.
– Lo más importante continuamente, es que tú te quieras, te ames, para así poder ser amado y asimismo a los demás. -fue mi respuesta- (Aunque sentí que quizás llegase tarde en su vida).
– Tienes los ojos verdes, igual a los míos ¿Estás bien Leunam?
– Muy bien Juan, estoy muy bien aquí junto a ti.
Se ve que en ese punto de quizás no retorno en su experiencia vital, el amor, aquello que tanto ansiaba, le faltó. Ahí se destrozó, y tal como me relataba empezó a sentir ataques psicóticos, algo que podía apreciarse en sus gestos de rotunda intranquilidad. Aquel ser, que pedía en la calle, aun
cuando me confesaba que tenía familia y que poseía casa donde dormir, demandaba para quizás sus gastos de tabaco,…… ¿Quién sabe?
Lo difícil había estado en aquel preciso instante de su vida, donde se sintió sin el AMOR que requería, precisamente lo que cualquiera de nosotros pide, casi únicamente, al nacer, el AMOR de quienes entran en contacto con nosotros y que no debiera dejar de darse, ni recibirse nunca.....El AMOR, el AMOR, es la respuesta a todo, la auténtica VERDAD UNIVERSAL, lo que cada SER indaga, aun cuando muchos aún no se han dado cuenta. Porque no estamos hablando aquí del amor de pareja, hijo, padres, hermanos, amigos, NO, aquí hacemos referencia al AMOR, así en mayúsculas, el que no hace distinciones hacia NADA ni NADIE, el AMOR, AMOR.
Con un apretón de manos me despedía de Juan, agradeciendo a él, el haberme aportado su vivencia y cuanto de ahí había aprendido, y al mágico destino por permitir que sucediera, disponer aquella “causalidad”, como tantísimas otras en mi andar, al paso del fluir del camino personal hacia el corazón, hacia LA VERDAD.