CAPÍTULO 23
Comienzo · continuación 23
NELL
Hace... creo que dos años, cuando se fue a París. Entonces nos sacaron del colegio.
EL CONDE, ~vivamente~.
¿Se despidió de vosotras?
DOLLY
Sí, sí. Dijo que volvía pronto, y no volvió más. Después fue a Valencia.
NELL
Mamá salió también para París, pero se quedó en Barcelona. No nos llevó.
DOLLY
Al volver a Madrid estaba muy disgustada, sin duda por la ausencia de papá.
EL CONDE
¿Y en qué le conocíais su disgusto?
NELL
En que se aburría, y estaba siempre en la calle. Nosotras comíamos solas.
EL CONDE
¿Y en esa época os trajeron aquí?
DOLLY
Sí, señor.
EL CONDE, ~con dulzura~.
Decidme otra cosa. ¿Queríais mucho a vuestro papá?
NELL
Muchísimo.
EL CONDE
Me figuro que una de vosotras le quería menos que la otra.
LAS DOS, ~protestando~.
No, no, no... Las dos igual.
EL CONDE, ~después de una pausa, clavando en ellas sus ojos, que poco ven~.
¿Y creéis que él quería lo mismo a entrambas?
DOLLY
A las dos lo mismo.
EL CONDE
¿Estáis bien seguras?
NELL
Segurísimas. Desde París nos escribía cartitas.
EL CONDE
¿A cada una por separado?
DOLLY
No; a las dos en un solo papel, y nos decía: «Florecitas de mi alma, únicas estrellas de mi cielo...» Pero de Valencia no nos escribió nunca.
NELL
Ninguna carta recibimos de Valencia. Nosotras le escribíamos, y él no nos contestaba.
~(Larga pausa. El Conde apoya la frente en sus manos, con las cuales empuña el palo, y permanece un rato en profunda meditación.)~
DOLLY
Abuelito, ¿te has dormido?
EL CONDE. ~(Suspirando, alza la cabeza y se frota los ojos.)~
¿Queréis que andemos un poquito?
NELL
Sí.
~(Se ponen las dos en pie, le dan la mano, y le ayudan a levantarse.)~
DOLLY
¿A dónde quieres que vayamos?
EL CONDE, ~indiferente~.
Guiad vosotras.
DOLLY
Iremos hacia el Calvario y la gruta de Santorojo.
NELL
No nos alejaremos mucho.
EL CONDE
Nos alejaremos todo lo que queramos, y volveremos cuando nos dé la gana... Parece que sopla viento de turbonada... ¿Qué? ¿Se ha nublado el sol?
DOLLY
Sí, y de aquel lado vienen nubes gruesas. Lloverá.
EL CONDE
Si llueve, que llueva, y si nos mojamos, que nos mojemos.
DOLLY
¿Quieres que te demos el brazo?
EL CONDE
No, chiquillas, no quiero aprisionaros. Corred solas y con libertad... Ya estamos en sendero franco, y pisamos la finísima alfombra del bosque sombrío.
NELL, ~a Dolly~.
¿A que no me coges?
~(Se alejan corriendo.)~
EL CONDE, hablando solo, ~desalentado~.
Las facciones nada me dicen... ~(Animándose.)~ Hablarán los caracteres... Ya se clarean, ya. Nell paréceme más grave, más reposada; Dolly más frívola y traviesa... Pero noto que cambian, permutan las cualidades de una y otra, de modo que aquella parece esta, y esta, aquella. Observemos mejor. ~(Las niñas juegan a cuál corre más.)~
DOLLY, ~que vuelve triunfante, casi sin respiración~.
No me has cogido, no.
NELL, ~jadeante también~.
Que sí... Corro yo más que tú.
DOLLY
Nunca.
NELL
Ayer te gané.
DOLLY
Mentira.
NELL
Yo digo la verdad.
DOLLY. ~(Picadas las dos.)~
Ahora no... Es que eres tú muy orgullosa.
NELL
Abuelo, me ha dicho que miento.
EL CONDE
Y tú no mientes nunca; no está en tu natural la mentira.
DOLLY
Ella me dijo ayer a mí... embustera.
EL CONDE
¿Y qué hiciste?
DOLLY
Echarme a reír.
NELL
Pues yo no consiento que me digan que miento. ~(Lloriquea.)~
EL CONDE
¿Lloras, Nell?
DOLLY, ~riendo~.
Tonterías, abuelo.
NELL
Soy muy delicada. Mi dignidad por la menor cosa se ofende.
EL CONDE
¡Tu dignidad!
DOLLY
Lo que tiene es envidia.
EL CONDE
¿De qué?
DOLLY, ~con travesura jovial~.
De que todos me quieren más a mí.
NELL
Yo no soy envidiosa.
EL CONDE
Vaya, Nell, no llores, pues no hay motivo para tanto. Y tú, Dolly, no te rías. ¿No ves que la has ofendido?
NELL
Siempre es así. Todo lo toma a risa.
EL CONDE, ~para sí~.
Nell tiene dignidad. Esta es la buena. ~(A Dolly, con un poquito de severidad.)~ Dolly, te he mandado que no te rías.
DOLLY