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Cantos de vida y esperanzaRubén Darío

CAPÍTULO 41

XVIII

UN SONETO A CERVANTES

A RICARDO CALVO

Horas de pesadumbre y de tristeza paso en mi soledad. Pero Cervantes es buen amigo. Endulza mis instantes ásperos, y reposa mi cabeza.

Él es la vida y la naturaleza, regala un yelmo de oros y diamantes a mis sueños errantes. Es para mí: suspira, ríe y reza.

Cristiano y amoroso y caballero Parla como un arroyo cristalino. Así le admiro y quiero,

viendo cómo el destino hace que regocije al mundo entero la tristeza inmortal de ser divino!

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Un respiro entre páginas.

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